viernes, 6 de febrero de 2009

Mi opinión sobre el Batllismo


Mi opinión sobre el Batllismo
Anteriormente publiqué en mi Blog, el discurso el Carlos Maggi que pronunciara en la Torre de las Comunicaciones de ANTEL el Jueves 6 de julio de 2006, con motivo de los 150 años del nacimiento de Don José Batlle y Ordoñez, porque me pareció oportuno y además refleja una visión muy uruguaya de las cosas.

Les recomiendo que lo lean para comprender mejor mi opinión en este artículo.

Es que Batlle interpretó con humanismo el sentir de los uruguayos y lo llevó a la práctica, de esa manera todos lo recordamos con respeto y admiración aún aquellos que se alejaron bastante de nuestras tradiciones.Recordemos que Batlle en su primera presidencia debió enfrentar el levantamiento de Aparicio Saravia el 1º de enero de 1904 que se transformo en una guerra civil. Batlle tuvo que tomar decisiones amargas para derrotarlo en Masoller, donde Aparicio Saravia el 1º de setiembre es herido y muere el 10 del mismo mes en territorio brasileño, posteriormente se firmará la Paz en Acegúa el 24 de setiembre de 1904.

Luego pudo aplicar sus ideas humanistas, renovadoras y modernas para la época en un escenario de paz.

El Uruguay se fue transformando en la "Suiza de América", el país era próspero y venían ciudadanos de diversas partes del mundo a afincarse en estas tierras prometedoras, los derechos y beneficios para los trabajadores, los derechos civiles de la mujer y una infinidad de obras que desenlazan en un estado benefactor par la sociedad en su conjunto.

El artífice, ideólogo y ejecutor de la puesta en marcha de esta realidad fue José Batlle y Ordoñez, es que el interpretó las necesidades de la gente y el sentir popular.En una ocasión, al tomar el uso de la palabra, con entusiasmo casi digo; "no concibo Batllistas fuera del Partido Colorado", pero decidí no decirlo porque la historia es dinámica y recordé casos muy lejanos y cercanos a la vez, como por ejemplo que el Dr. Hugo Batalla y el Prof. Yamandú Fau junto a otras figuras del entonces Partido Colorado en el año 1971, se escinden y fueron Cofundadores del Frente Amplio.

Con el transcurso del tiempo y el transcurrir de los hechos, retornan al Partido Colorado y el recordado Dr. Hugo Batalla es Vice presidente de la República junto al Presidente Julio Mª Sanguinetti y Yamandú Fau es nombrado Ministro de Defensa.

Entonces el Batllismo es un sentimiento que todos llevamos dentro, el dilema está en el ámbito que este se pueda desarrollar con voluntad y apoyo del entorno.

Batlle se desarrolló dentro del Partido Colorado por que es donde inició su carrera política y así lo entendió y a pasar de todo pudo implementar su ideología.

Transformó la forma de hacer política fué claro en cuanto a su pensamiento de la religión, la convivencia pacífica y el humanismo y todo dentro del Partido Colorado, tal vez todos deberíamos hacer lo mismo.


Carlos Reolfi

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viernes, 23 de enero de 2009

Homenaje a José Batlle y Ordóñez


Homenaje a José Batlle y Ordóñez

Por Carlos Maggi

Quiere decir mucho el título que convocó a esta reunión: "Ciento cincuenta años de vida." Habla del tiempo y de la vigencia de lo memorable. Batlle hizo época, estableció un cambio que no muere. ¿En qué consiste ese cambio?


La Historia es un hojaldre de muchas capas.

Hay historia política, militar, económica, social y hay miles, millones de micro historias… Y detrás de todas ellas hay una historia de la cultura que fija el destino colectivo y el destino individual. La historia de la cultura, según quiero entenderla, refiere al modo de ser de la gente, a la interminable formación de la gente; de ahí sale el modelo de sociedad, en la cual se vive. Y es ahí, en ese preciso punto donde Batlle está vivo y actuante.


¿Somos todos "batllistas"?

Se dice con razón que todos los uruguayos somos batllistas y es verdad. Una vez, José Pedro Barrán el más grande historiador viviente del Uruguay, me mandó un e mail. Yo no lo conocía personalmente y él me escribió:-- Debo darle una explicación: Afirmé que todos los uruguayos son batllistas y algunos amigos me hacen notar que usted publicó una nota hace un par de años, diciendo lo mismo. Le contesté: Querido Barrán usted no copió a nadie, miró el cielo y vio es azul. Es una verdad objetiva, que todos los uruguayos sean batllistas.


De la barbarie a la civilización, una brevedad

Nuestra historia fue la lucha de un pueblo bárbaro por lograr la civilización; y la nota distintiva de ese proceso terrible, fue su brevedad. Lo que al mundo le llevó milenios, nosotros lo vimos cumplir, en un siglo; alentados por el resto del mundo, que fue aleccionante. En general, no es demasiado placentero comprobar en el Uruguay, lo cerca que estamos de la barbarie a la cual hizo referencia Sarmiento. La barbarie abarca los medios materiales, el instrumental en uso y mucho más que eso, la manera de responder a las contingencias del mundo exterior; la respuesta; la respuesta adecuada a cada circunstancia: un producto puramente subjetivo, estrictamente humano. La historia en uso no se detiene en la evolución cultural (hace como si no hubiera existido), pero la barbarie está ahí, estampada en los hechos y en los documentos; y es imborrable. Tan imborrable como la salida de ese estado primario, que recién se produjo a principios del siglo pasado.

¿Cuándo o cómo empieza la transformación?

El relato de nuestra transformación empieza sin fecha definida. Para tomar la punta del hilo elijo pues, una acción militar del año 1804, que no es una fecha histórica; es un hecho de rutina, pero muy significativo. Un criollo culto de unos cuarenta años, capaz de escribir un buen libro, sale de la ciudad de Melo, rumbo al paso de Mazangano. Es oficial de la marina española y lleva 300 jinetes armados y 16 carretas con pertrechos y artillería. Lo habían nombrado "Comandante de la frontera norte" con los más amplios poderes; algo así como un procónsul. Cruzó el río Negro con su regimiento y a los tres días de marcha hacia el norte, Francisco Javier de Viana tuvo que volver sobre sus pasos y repasar el río. Quedó acampado en la orilla sur del río Negro y mandó chasques pidiendo ayuda. Se morían de hambre. Entre sus oficiales y soldados no había ninguno que pudiera alcanzar una vaca al galope tendido, en campo abierto. Recién en ese momento, supo Viana que sus hombres eran todos maturrangos y que internarse en "La Sierra", les resultaba imposible. El comandante Viana se vio derrotado sin haber entrado en combate con las tribus de indios infieles que poblaban la mitad de nuestro territorio. Lo venció la velocidad de las vacas salvajes y la astucia de los indios que seguramente espantaron el ganado en lo que llamaban con precisión, una guerra de recursos.


"Mi caballada..."

Once años después de su expedición al norte, Viana producirá un informe militar de notable sabiduría. Siendo Ministro de guerra, aconsejó contra la opinión de Alvear, no entrar a los desiertos del Lejano Norte. En un documento dirigido al Supremo Director, el mandamás en Buenos Aires, Javier de Viana hizo notar que llevar mil hombres a ese territorio sin abastecimientos, exigía contar con siete mil caballos.-- El gobierno no debe olvidar la clase de guerra que es forzoso emprender. Los caballos van a ser paseados de un lado a otro hasta extenuarlos y por si fuera poco "se necesitan oficiales con conocimiento del territorio y acostumbrados a la intemperie de los desiertos". Dos semanas después, el formidable coronel Manuel Dorrego, que había partido desde Montevideo, entró a "La Sierra" y se enfrentó a los orientales. Frutos Rivera, siendo un muchacho, lo había movido sin presentarle batalla en mil correrías previas. Dos días antes del encuentro, Dorrego escribió:-- Mi caballada no merece el nombre de tal, no puede ni trotar. Pelearon en Guayabos y Rivera lo deshizo. Fue el 10 de enero de 1815.


Cien años antes, cien años después

"La Sierra" era un desierto desconocido que abarcaba toda la Banda Oriental, al norte del río Negro. "La Sierra" estaba vedada a los españoles y a los criollos. Salvo la excepción de algunos baqueanos o pioneros de alto riesgo, nadie del sur tenía idea de esa frontera del norte que abarcaba 700 kilómetros lineales y unos ochenta mil kilómetros cuadrados de superficie. Este cuento brevísimo protagonizado por Viana, sucedió tal cual lo cuento, cien años justos antes de 1904, cuando Batlle, siendo presidente de la República derrotó a la revolución de los blancos en Masoller; y murió el último caudillo, Aparicio Saravia.


Una nueva teoría de la relatividad

Si nos detenemos un instante en estos hechos comprobaremos una nueva teoría de la relatividad; en este caso la relatividad del tiempo y la cultura: los cien años que separaron a Batlle de Viana, son mucho, muchísimo más largos que los cien años que nos separan a nosotros de Batlle. No hace mucho (por haber editado un texto de escuela), tuve que revisar ilustraciones y noté con sorpresa que la ropa y las actitudes de la gente de principios del siglo veinte, eran absolutamente modernas. La famosa foto del sobretodo pudo hacer sido sacada, en la mañana de hoy. El tiempo que llevó pasar del coloniaje a la república, de la barbarie a la civilización fue vertiginoso. El tiempo de la República existiendo como tal, viene siendo un tiempo lento; caminamos a un ritmo menor que la historia universal, por eso nos retrasamos. Hay pues, un antes largo previo a la época de Batlle; hay una innovación de fondo condensada en tres décadas batllistas y luego hay…hay una continuidad parsimoniosa, un vaivén con pocos cambios. Demasiado pocos cambios; y algunos para peor.


Artiguistas en la Tribuna Olímpica

Hablé del Lejano Norte. ¿Y cómo era, por el 1800, el Cercano Sur, habitado por los orientales? Era otro desierto menos absoluto que "La Sierra", pero era un cuasi desierto, muy primitivo. Juan Bautista Alberdi decía mientras predicaba: "Gobernar es poblar":-- Nuestra población se diluye en los campos, como un grano de carmín en las aguas del Paraná. Los orientales de Artigas, eran muy pocos, cabían todos en un tramo de la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario. El padrón del Éxodo del pueblo oriental no tiene margen de error, los emigrantes que marcharon en La Redota, fueron contados a la unidad. Alberdi observó que estos campos no tenían gente; pero esa era una verdad meramente cuantitativa; perdonaba el fenómeno real más atroz: no sólo eran pocos, sucedía desoladamente, que además de pocos, eran bárbaros; de otra manera que los indios, pero bárbaros. La mayoría de los habitantes de la campaña oriental eran analfabetos. Y los pocos que sabían escribir, carecían de periódicos para conocer noticias y las opiniones y no tenían libros, porque muchos eran censurados por el sistema colonial y porque los paisanos se movían a caballo, un medio de transporte a la intemperie, reñido con el papel y las encuadernaciones. Tampoco se han hallado vestigios de anaqueles en las estancias cimarronas. "La historia de la sensibilidad en el Uruguay", de Barrán, es un estupendo libro por lo que dice y porque de paso, descubre una mina de información nunca explotada. El subtítulo de esa obra es: "La cultura bárbara". Muchos índices menores pero expresivos, dan cuenta de esa realidad despiadada. Son una denuncia de la distancia recorrida durante la época de Batlle.


En nuestra campaña, cada uno señor de su destino

Un hombre que vivía en Soriano presencia la agonía y la muerte de su padre a quien quería entrañablemente. Los restos de un padre tan digno no merecían descansar fuera del mejor campo santo. Entonces el muchacho echó mano al facón, descarnó el cadáver con toda prolijidad, cargó los huesos a la grupa del caballo y se vino a Montevideo para enterrarlos como Dios manda. En 1811, dos paisanos desconocidos, Perico Viera, el bailarín y Venancio Benavides, se declararon partidarios de la Junta de Mayo y con treinta vecinos de adueñaron de Mercedes. Benavides salió con su grupo y tomó Soriano, el Colla, Colonia y San José. Prácticamente, tampoco en el sur de la Banda Oriental, había policía ni ejército que marcaran la presencia de la autoridad española. Cada gaucho y cada propietario establecido con estancia, era dueño y señor de su destino y estaba librado a su fuerza. La reja de las pulperías habla por sí misma, es un testimonio de lo que era un "saloon" en nuestra campaña. En 1825, desembarcaron 33 hombres en la playa de la Agraciada y juntando compañeros, se adueñaron de todo el territorio. Se instalaron en Florida y proclamaron la independencia y, al mismo tiempo, la anexión a las Provincias Unidas; habían derrotado con su montonera amiga, al ejército portugués en dos oportunidades (en Rincón y Sarandí) debido a una razón muy sencilla: el ejército portugués no estaba; el ejército que había peleado junto a Wellington contra Napoleón, no vigilaba la campaña oriental (cisplatina, dirían los portugueses). La presencia del Estado y sus atributos esenciales no existía a pocas leguas de Montevideo. En el interior, reinaba una anarquía más rústica que la anarquía que se ve en algunas películas de vaqueros, cuando se inicia la colonización del Far West. En 1928, Frutos Rivera, sus seguidores y unos cuantos caciques, conquistaron las Misiones Orientales en veinte días y sin disparar un tiro. Todavía en 1870, cuatro décadas después de la independencia, Timoteo Aparicio desembarcó con 44 hombres y estableció una revolución rural durante dos años. A ese levantamiento se le llamó "la guerra de las lanzas", porque las fuerzas de Timoteo Aparicio, en su mayoría, estaban desprovistas de armas de fuego. Pero lo cierto es, que el gobierno con sede en Montevideo, se vio obligado a transar, haciendo grandes concesiones, con tal de recuperar el campo.


La violencia legal

Hasta 1880 no hay en la campaña oriental, una fuerza eficiente que imponga la ley. No hay lo que Max Weber llama "violencia legal", que es un requisito sine que non para la existencia del Estado, una de sus notas diferenciales con la anarquía. Un juez dicta sentencia y de inmediato ejerce "el imperio", que es su capacidad de hacer cumplir lo resuelto… por las buenas o por medio de la fuerza pública. En 1830 entró a regir en los papeles, una Constitución de la República Oriental del Uruguay republicana y democrática. Pero ese principio de autoridad en régimen de libertad, obró como una maldición sobre los uruguayos. Hubo 71 levantamientos armados contra el poder constituido, entre 1830 y 1908. Washington Lockhart los contó y refiere el nombre de cada uno: son 71 intentos de matar o morir por "razones", mejor dicho, por "pasiones" en torno a tal o cual caudillo. 71 intentos en 78 años. Lo más extraordinario de este siglo de barbarie tribal es su comparación con los trescientos años anteriores, que van del descubrimiento de América hasta la revolución de la independencia. Del 1500 al 1800 nadie se levantó en armas en este vasto continente, contra el rey de España. Pudo haber rebeliones locales contra ciertos abusos, pero en ningún caso, una revolución organizada contra el poder del monarca. La monarquía era un sistema asimilado, entendido y respetado, venía de la alta edad media. Los hechos demuestran que al empezar la República, no había en el Uruguay ningún republicano. Los caudillos no acataban el dictado de las normas vigentes. Dicho de otro modo: no había ideas republicanas hechas carne o espíritu, en la ciudadanía. El siglo de las luces fue el privilegio de un puñadito de doctores montevideanos, que estaban a merced del caudillaje.


La generación del 900

Sobre ese bajorrelieve de guerra endémica es que Batlle, la generación del 900, edificará un tiempo nuevo. Los remanentes de la barbarie son más potentes de lo que dice la historia en uso. La historia patria habla como si este país hubiera sido siempre Europa. Pero no. Aún ahora, en el Uruguay, basta rascar un poco y aparece un desaparecido. Mi abuelo Salvatore, tocaba el clarinete en la banda del 5º de cazadores de Máximo Santos en el cuartel de Agraciada y Galicia. ¿Cazadores de qué? De vacas salvajes. ¡Ochenta años después de Javier de Viana… quedaban remanentes en el nombre de las cosas y en las reacciones de los hombres! La dictadura de Santos fue remanentemente implacable y terminó en un atentado contra el tirano.


A fines del siglo XIX,

los inmigrantes franceses, italianos y españoles superaron en cantidad al total de la población uruguaya. Y esos inmigrantes, que llegan para hacerse la América (atraídos por la revolución de la lana que hacía del río de la Plata, algo así como Klondike), son portadores en muchos casos de una cultura más refinada. Un buen número de esos inmigrantes, sabe leer y escribir y muchos de ellos son masones, carbonarios, republicanos, garibaldinos, socialistas, anarquistas... ¡tienen ideas!

Sobre esta importación de gente mejor formada,

obra en las nuevas generaciones la escuela vareliana, gratuita y obligatoria. De esa masa crítica en formación y de la intelligentsia de Montevideo que desde la colonia no cesó de dar intelectuales de valor, surgirá la monumental generación del novecientos, que transformó al Uruguay.


Batlle, el común denominador

Hubo artistas y pensadores: Zorrilla de San Martín, Herrera y Reissig, Ernesto Herrera, Florencio Sánchez, Delmira Agustini, María Eugenia Vaz Ferreira, José Enrique Rodó, Horacio Quiroga, Carlos Vaz Ferreira: un compositor, Eduardo Fabini. Médicos: Morquio, Navarro, Ricaldoni, Soca. Pintores : Sáenz, Figari, Torres García. Junto a ellos políticos como Domingo Arena, L. A. de Herrera, Eduardo Acevedo Díaz, Emilio Frugoni; la lista es muy larga y muy brillante. De esta multitud de intelectuales, de esa notable generación sale una mentalidad nueva. Batlle fue el buen conductor de esa corriente, unificó en un modelo, el arte, la ciencia, la política; le dio sentido a tanto fervor creativo. Ortega y Gasset dice que la cultura es rebotante. Y así fue; hubo un hervidero, micro ondas. Y Batlle fue el común denominador de ese tiempo, el común dominador, el que le dio color y acción a esa preciosa actividad de grandes individualidades; las coordinó, las toleró y las dejó hacer; por eso hubo una época. Se dio en ese momento un cansancio de la violencia y la brutalidad. Diría que se revisó la historia de cabo a rabo y de esa revisión salieron blancos y colorados que seguían siendo blancos y colorados, pero de otra manera.


Luis Alberto de Herrera

Elijo un autor del novecientos para leer un par de frases; fue el gran opositor a Batlle y fue el gran colaborador de Batlle, porque contribuyó a imponer la filosofía del nuevo tiempo. En 1901, dos años antes de la primera presidencia de Batlle, Luis Alberto de Herrera, siendo un muchacho de veinte y pocos años, publicó, un hermoso libro, "La patria Charrúa", donde dice: -- "Blancos y colorados, han sido actores en sucesos épicos unas veces, (deprimentes, otras), turnándose en el error y en la pureza. Conviene repetir esta verdad cruda. Una verdad que repudiamos los que solo alentamos el fanatismo de los principios. La complicidad inmerecida en elogios y vulgares diatribas, resulta incómoda para quienes sueñan para su país con una era de positivas prosperidades y de verdadera concordia". "Peco de insistente en estas reflexiones elementales porque en nuestro país, donde tanto priman las pasiones fuertes y los sectarismos atávicos, es necesario hacer cartilla, para la difusión de ideas morigeradas".


La legislación de la piedad

Herrera era un hombre del siglo XX y no de las patriadas que tanto admiraba y no quería. Del mismo modo, Batlle fue un fanático de la legalidad, un republicano. Ejerció el poder y fue un hombre duro que supo ser comprensivo; fue como un buen un padre. Cobijó a todos. El grado de evolución de una sociedad se mide por la paz y la paz se mide por el respeto recíproco. En el 900, los uruguayos aprendieron que cada uno de ellos valía mucho, fuera quien fuera, adversario o no. Valía por sus méritos y sus virtudes y valía por el solo hecho de ser persona. Nació entonces una conciencia social, nació entre nosotros la legislación del trabajo. En esta materia, tan conocida, se hizo más, en 30 años, que en todo el resto de la historia del Uruguay. No voy a insistir detallando las leyes famosas que todos conocemos. Pero en esas leyes no estuvo todo. A la legislación laboral, la época de Batlle, en su reacción contra el desprecio anterior, agregó un humanismo adquirido, una segunda legislación que yo llamaría "la legislación de la piedad." Implica mucho menos que el derecho laboral vigente, pero significa mucho más para entender el sentimiento, la conmiseración de los hombres del 900. Es un aspecto paralelo a la política. Prohombres de una u otra orientación, coincidieron en la ternura. No hay otra manera de nombrar el fenómeno que provocó la bonhomía de don Pepe Batlle. Fue el reverso de proceder a matar o morir. Al mismo tiempo que se separaron la Iglesia Católica del Estado de la manera más radical, esos mismos jacobinos (blancos, colorados socialistas, anarcos) aplicaron a fondo los principios cristianos del amor al prójimo, dulcificaron las costumbres, tuvieron una percepción del otro, llevada a límites de gran delicadeza.


7 ejemplos del amor al prójimo

Enumero 7 ejemplos, algunos muy asombrosos:

1 - Se aprobó la llamada "La ley de la silla" que impuso la obligación de dotar a los ambientes donde trabajaran mujeres del número de asientos suficientes, para que todas las trabajadoras pudieran sentarse durante su jornada. Observé en EEUU que en los supermercados, las cajeras trabajan de pie durante todo el horario. El principio considerado se mantiene y se extiende entre nosotros: en los autobuses uruguayos hay un asiento reservado para el guarda. En los ascensores hay un banquillo para la ascensorista o el ascensorista.

2-Fueron prohibidos por ley los espectáculos basados en la crueldad ejercida sobre animales. Quedaron prohibidas las corridas de toros, el tiro a la paloma, las riñas de gallos… Por un buen tiempo, el boxeo fue mala palabra.

3 - Se distendió la violencia doméstica, estableciendo el divorcio a favor de la parte más débil: hubo divorcio por sola voluntad de la mujer, que así pudo liberarse.

4 - Fue suprimida la pena de muerte, un avance que aún no pudo imponerse en todo el mundo. En ese mismo sentido se estableció la posibilidad de la libertad condicional, para suavizar la dureza de las sentencias judiciales.

5 - Se estableció en la Constitución y rige en nuestra política exterior el arbitraje obligatorio, sin excepciones, para distender los conflictos internacionales.

6 - Se creó una asignación universal: las pensiones a la vejez, que no se otorgan en virtud de los aportes a la seguridad social, sino por el mero hecho de residir en el Uruguay, haber cumplido los 65 años, y no tener recursos.

7 - Se creó una segunda asignación universal: todos los habitantes del país, faltos de recursos, quedaron habilitados para exigirle al Estado, los alimentos necesarios o un techo bajo el cual abrigarse; lo que dio en llamarse: el derecho a los medios de vida.

Marcas "uruguayas"

La reacción después de un siglo de barbarie, fue un relámpago de fe en la República (la igualdad y la legalidad) y una contemplación por la condición humana (la fraternidad); el lado del triángulo que la revolución francesa no llegó nunca a concretar. Estas son marcas uruguayas que dejó la época de Batlle y que perduran vivas en la gente.


No por vencidos,

Sino por convencidos Medio siglo después, mientras padecíamos la última dictadura militar, un plebiscito demostró que la mayoría de los ciudadanos estaba en contra del régimen. Entonces, la dictadura inició espontáneamente, un proceso para volver al Estado de derecho. Sin que mediara violencia, los militares negociaron y entregaron el poder no por vencidos, sino por convencidos. Demás está decir que el respeto a las mayorías, el principio rector de la democracia, es un hecho irracional. Depende de la concepción del mundo que cada uno tenga. No es un modo de pensar lógico, como quien piensa que dos y dos son cuatro. El hecho de aceptar que la mayoría ejerza la soberanía; es un modo de la convicción, una respuesta determinada por la formación de cada uno, es una moral, algo que compromete la personalidad, sin necesidad de explicaciones.


Modificó el ser nacional

Por eso dije al empezar, que Batlle había hecho época. Batlle fue el más grande educador; educó cambiando el fuero íntimo de la gente, innovó en la ordenación de los valores, modificó el ser nacional, que es la única manera de cambiar los países. Batlle hizo gente nueva. La patria no es otra cosa que un conjunto de afectos y de rechazos compartidos. Y es en ese fondo misterioso donde Batlle sigue presente. En lo que amamos y en lo que no admitimos, con tal fuerza, que nos va la vida en eso. Muchas gracias.

Carlos Maggi

Torre de las Comunicaciones de ANTEL

Jueves 6 de julio de 2006

Fuente; Donpepebatlle.com http://donpepebatlle.com/

JOSÉ BATLLE Y ORDÓÑEZ - 150 AÑOS DE VIDA http://donpepebatlle.com

Carlos Reolfi

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martes, 25 de noviembre de 2008

Biografía

Hijo del también presidente Lorenzo Batlle y de Amalia Ordóñez, y bisnieto de inmigrantes catalanes oriundos de Sitges, pertenecía a un sector minoritario del Partido Colorado, y fue propuesto a la presidencia como una figura de mediación. Hacia 1880, realizó un viaje a Europa, donde realizó estudios y amplió conocimientos en España y Francia. Esta experiencia le permitió entrar en contacto con las ideas políticas del momento, algo que aprovecharía para su futuro mandato presidencial. Poco después de su regreso al Uruguay, fundó el diario El Día... Llevó a cabo reformas económicas y sociales que permitieron a Uruguay transformarse en el país más estable política y económicamente de la América latina. Impulsó la constitución de 1917, cuya principal característica era la de poseer un Poder Ejecutivo bicéfalo, formado por la Presidencia de la República y el Consejo Nacional de Administración...Si bien fue presidente sólo durante ocho años, se lo considera la figura más gravitante e influyente en la política de su país desde su primer presidencia hasta su muerte, período que abarca más de 25 años. Los historiadores uruguayos suelen referirse a esta época como la Era Batllista.
Extractado de Wikipedia

Carlos Reolfi

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Programa Batllista


El 21 de SETIEMBRE de 1910 Se publica el programa de Batlle. De acuerdo con las instrucciones de Williman el programa fue publicado simultáneamente en ediciones extraordinarias, en "El Siglo" y en "El País" diario oficial de la campaña. "El Día" lo publicó el día siguiente. (El texto puede leerse, en forma integral en las págs. 157, 158, 159 de Batlle y el Batllismo). Exponemos lo sintetizado por Rodríguez Fabregat.
“En lo político: Política de partido. Cámaras no electoras de presidente de la República. Elección directa por el pueblo. Representación proporcional. Reivindicaciones obreras: ley de 8 horas y descanso semanal, derecho a la vida, a la salud, a la cultura. Protección del niño, de la mujer, del inválido, del anciano. Libre inmigración. Estímulos a la inmigración. Plan de colonización en tierra hospitalaria. Instrucción pública gratuita en todos sus grados y obligatoria en el grado elemental. Liceos. Enseñanza técnica. Apoyos a la ganadería y la agricultura y estímulos a la industria nacional. Organización por el Estado de todos los servicios de interés social. Industrias del Estado. Derechos civiles y políticos de la mujer.
Refiriéndose concretamente a las reivindicaciones de las clases obreras, expresaba: "Reclaman ellas el derecho a la vida, a la salud, a la libertad, con frecuencia lesionados y destruidos por el régimen de la producción y que tienen que constituir los derechos elementales en una sociedad civilizada. No piden sino un poco más de reposo en sus arduas tareas y alguna participación más en el goce de la riqueza que elaboran, ni emplean otra arma de combate que la de abstenerse de trabajar, a costa de su propia miseria, cuando han perdido toda esperanza de mejora".
Extractado de; http://donpepebatlle.com/index.html Es realmente recomendable.
Sigo estudiando la vida y obra de José Batlle y Ordoñez porque es realmente gratificante y un ejemplo a seguir por los uruguayos.

Primera Presidencia


Primera presidencia
José Batlle y Ordóñez hacia 1900.La mayor parte del esfuerzo del primer mandato de José Batlle y Ordóñez se destinó en asuntos políticos que incluyeron los levantamientos de 1903 y 1904, protagonizados por Aparicio Saravia y el Partido Nacional. De esta manera se pudo consolidar definitivamente la autoridad del poder central en toda la República. Poco, fue el tiempo que quedó para la realización de la obra económica y social. En el plano económico se destaca la erogación de 3 millones de pesos, con destino a la construcción y mejora de caminos de la campaña. Se intentó favorecer el surgimiento de la industria nacional y disminuir la dependencia del exterior por la importación de azúcares a través de una ley en la que se otorgaban varias primas anuales y semillas seleccionadas. Se ampliaron también, las obras de la Usina de Luz Eléctrica. En el plano financiero, existió el deseo por parte del Ejecutivo de lograr una paulatina independencia del financiamiento inglés. En el plano educativo, en 1903 se creó la Facultad de Comercio (futura Facultad de Ciencias Económicas) y en marzo de 1907 la Facultad de Veterinaria y Agronomía. Se trataba de tecnificar el comercio y el agro desviando a los hijos de estancieros de las tradicionales carreras de abogado y médico. Se proyectó la instalación de diez liceos departamentales, procurando otorgar en el interior de la República elementos de cultura superior a la de la enseñanza primaria. En el plano político, la tarea fue absorbida por los levantamientos armados producidos por la política exclusivista de partido desarrollada por Batlle y la negativa del Partido Nacional a seguir aceptando su continua marginación del gobierno. Firmada en 1904 la Paz de Aceguá, las consecuencias de la revuelta fueron: A) La consolidación de la unidad del Estado. El triunfo del Gobierno central implicó la finalización de la política de coparticipación en los gobiernos departamentales. B) Gobierno excluyente de partido y C) La Reforma Electoral. Con la asunción de Claudio Williman se continuó con un gobierno batllista. El 25 de agosto de 1909 se produjo la inauguración del puerto de Montevideo que estaría al servicio público y el Estado se reservaba la administración portuaria. El país contaba desde este momento con un medio que le permitiría competir con Buenos Aires en relación con el tráfico de ultramar.
Extractado de Wikipedia

Segunda Presidencia


Segunda presidencia
Durante la segunda presidencia de Batlle y Ordóñez hubo importantes aportes a los derechos laborales de los trabajadores. Se prohibía el trabajo de menores de 13 años, se restringía la jornada a los menores de 19, la mujer dispondría de 40 días de descanso en el período de embarazo, el descanso obligatorio era de un día cada siete y un máximo de 48 horas semanales de trabajo. Se estableció la jornada de trabajo en 8 horas. También se creó una ley de pago de indemnizaciones por accidentes de trabajo. Se estableció la indemnización por despido que dependía de la cantidad de años trabajados. Se aprobó una pensión a la vejez que podían utilizar todas las personas mayores de 65 años y de cualquier edad en caso de invalidez absoluta, que se encontrara en la indigencia. En lo que se refiere a la actividad económica del Estado (estatización y nacionalización), el principio ideológico era que los servicios públicos esenciales debían estar en manos del Estado, ya que éste era el organismo representativo de la sociedad, es decir, de todas las clases sociales, y estaba por encima de sus disputas. El Estado debía intervenir donde el capital privado fuera indeciso o temiera perder dinero, porque no estaba guiado por el afán de lucro sino de servicio público; el Estado debía sustituir a las empresas extranjeras que se llevaban la ganancia fuera de fronteras debilitando así el país. Fue así que se produjo la estatización del Banco de la República Oriental del Uruguay, 1911 y 1913, la del Banco Hipotecario del Uruguay, en 1912, y la de los seguros, que pasaron de manos privadas a manos estatales con la creación en 1911 del Banco de Seguros del Estado. Se creó en 1915 la Administración de Ferrocarriles del Estado. Se creó la ley de divorcio donde se incluía la sola voluntad de la mujer. Se produjo la secularización de actos públicos, y la consecuente división entre Iglesia y Estado.
Extractado de Wikipedia